
Breves reflexiones sobre el Purgatorio
El amor de Dios por nosotros trasciende los límites aparentemente infranqueables de la muerte, vinculándonos los unos a los otros a través de la gracia.

El amor de Dios por nosotros trasciende los límites aparentemente infranqueables de la muerte, vinculándonos los unos a los otros a través de la gracia.

Es imposible no verlo: el interés por la espiritualidad se ha incrementado e intensificado de manera impresionante en estas primeras dos décadas del siglo XXI.

La resurrección de Cristo es el acontecimiento y el horizonte de realidad decisivo para cualquier cristiano, pues es el fundamento de nuestra esperanza en Dios.

La virtualidad no parece ser algo pasajero, sino que se extiende paulatinamente como la “nueva normalidad”; como la nueva forma de vida social y laboral.

Los intelectuales ilustrados y positivistas de los siglos XVIII y XIX se equivocaron estrepitosamente: la religión no sólo no ha desaparecido, sino que se transforma.

San Vicente de Paúl (1581-1660), un hombre sencillo, entregado a Dios en su amor por los otros, fue sin duda conocido por sus muchas virtudes.

La perfección cristiana, en palabras breves, es la unión amorosa y transformante con Dios, es decir, el fin último de todo cristiano. Pero en sí,

A través de la mística y la espiritualidad católicas aprendemos a vivir nuestra fe como una verdadera relación con el Dios inefable que nos ama.

Creo que a inicios de este 2020, nadie hubiese imaginado que el mundo cambiaría tan drásticamente a raíz de un agente infeccioso como el coronavirus.

“¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, más uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! Los atletas se